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Queridos compañer@s de la palabra:
Aún no hace un año que entré por primera vez en poeta latino, pero lo he sentido tanto, que me parece que he estado toda mi vida. Os doy las gracias a tod@s por haberme dejado sentir vuestras almas en cada verso que que he leido.
Solamente tu voz
Solamente tu voz doblega los juncos,
las ramas tiernas de aquellos cerezos
que vistes florecer para el suspiro.
Porque tu voz es como el aire que anochece,
es como la danza sometida,
es el alimento que busca un nombre.
Solamente tu voz es la nacida para el eco
donde germina el sueño que tuvieron
las campanas dormidas del vuelo,
donde se fortifica el hierro,
donde practica el aire sus silencios.
Nacida de las alas es tu voz,
es el dulce manjar de los almendros,
el trote sonoro que da la vida,
el galope de cien yeguas amanecidas.
Tu voz es el gemido, el fuelle del herrero,
el goteo interminable de estos versos que nunca callan,
es el acantilado donde galopa el agua,
es la misma agua donde brotan las palabras.
Solamente tu voz es la luz soñada,
como la pluma del ave que te ronda el habla.
Tu voz es mi voz cuando me llama.
José Cercas
http://pepecercas.blogspot.com/
Os dejo mi la dirección de mi blog por si alguien quiere ponerse en contacto conmigo, tambien os dejo el primer poema que deje en poetalatino.
Abrazos y besos para todos.
Pepe Cercas

(Fito Páez)
Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre que se llevo el río
Yo vengo a ofrecer mi corazón
No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan útil como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor
Luna de los pobres siempre abierta
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Como un documento inalterable
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco más
Cuando no haya nadie cerca o lejos
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Cuando los satélites no alcancen
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y hablo de países y de esperanzas
Y hablo por la vida, hablo por la nada
Y hablo de cambiar esta nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás
Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón




| Algunas veces, pensando en ti, vienen a mi mente aquellas cosas que nunca nos dijimos mientras las manos recorrían mis vientos y tus brisas. Aquellas veces cuando mis labios en explosión sonora habitaron en los tuyos, tan distintos a estos que hoy me entregas bajo la canícula gris de la tarde. Algunas veces paseo desde el fondo de todo hacia el ocaso, hacia tu aliento distante recorriendo en perdidas parábolas los momentos que huyeron de la sonrisa. Aquellas veces cuando todo era la completa expresión de un “te quiero” circulaba entre tus cabellos el nocturno tacto que te evoca, la tristeza que me diste, la palabra que arde. Algunas veces vienes a mí desde todos los lados donde bailan las cigüeñas sus valses marinos donde tus pechos al aire buscan otros labios que liben tu boca precisa. Aquellas veces vestidas de olvido tus lágrimas ungían la tierra deshabitada de mí, cuando tus besos se diluían para siempre en imposible alarde. |
José Cercas |



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en el letargo de la tarde que precede a tu ausencia y mis palabras que, en el tiempo enamoradas, abandonan la afonía que invaden mis ojos. Intuyo las huidizas miradas que te evocan, perdidas en el largo tic- tac de los inviernos, otra generación que se hunde, otro amor que se desploma, calladamente, en el ocaso. Intuyo en mis pupilas las lágrimas que me invaden y quieren poblarme antes de que la primavera busque tu brote exacto en el centro de mi cuerpo, antes de que mis manos cubran la longitud de mi cara. Intuyo la risa sometiendo el rictus de mi presencia la memoria alerta, dormida en la palabra me abate, un lamento que crece en el aire y un quejido pues esta triste la voz con que me entrego. JOSÉ CERCAS |

Rotos ya los brazos de la labor,
las vocales huyen de tu nombre,
eres parte de la miseria que te observa, ¡necio!,
no eres más que un quejido que se muerde.
Adjetivos me sobran en la garganta
-y los escribo con rúbrica indignada-
pues tienes el intelecto comprimido
de la grama que a las flores envilece.
Ya no hay palabras en la tierra que escupirte,
los vocablos se agolpan en la boca
eres el vil exabrupto que medra
en tu burda cabeza despoblada.
Queda claro, payaso, es evidente
que tu esfuerzo de mendrugo lameculos
no vale las palabras que pronuncio
ni tu gesto acorralado en una sílaba.
José Cercas

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los que sacan de paseo su más fiera mediocridad, los que rugen desde sus gargantas enajenadas, los genios de la nada que el improperio viste con los colores que la ira reconoce en el instante. Ellos, que te besan con el fuego salvaje de sus infectas tintas, tristes bestias que no alcanzan a desgranar el fruto para sementar la tierra ni a levantar el pan y cosechar el beso, pero te hieren pues ese es su destino de sierpe. Ellos, que salen al paso del poeta en las llanuras cubiertad de miel y que hunden sus garras en el néctar que la palabra liba, mancillando su raíz virginal. Ellos, los todos poderosos señores de la miseria, vienen rompiendo los sueños que los enamorados posan en las esquinas. Yo combato su incompetencia desbocada con las armas que al poeta defienden, con mis versos, hoy vestidos de guerra. |
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Caes desde el fondo de tus ojos
como sutil gota que impasible
se detiene ante mi ávida mirada
Caes desde la nieve, palpitando
corazones que huyen de todo
y que a todo se enfrentan por un beso.
Caen ante mí, ¡oh, fugaces quimeras!
tus espacios, tus leyes,
y una lágrima que, herida, sabe de destierros
y a lo lejos, tu última palabra;
caen desde el centro de tu pecho enmudecido
sobre frutales que pronto tornaran al fruto,
sobre la tierra que se expande en barros
y que se llevará el tiempo en memorias perdidas.
Caes desde mí, desde el infinito
horizonte que me aterra,
desde la calle que me mira con ojos infelices.
Caes y así empapas mis besos
en posición de espera para siempre.
POEMA REGISTRADO COMO LA LEY ESTABLECE

Nota para todos mis compañeros poetas:
He estado navegando por algunos blogs y foros en internet y, cuál será mi sorpresa cuando he descubierto poemas míos copiados íntegramente y firmados con otro nombre (dándose incluso la circunstancia de que el plagiador manifiesta tener los derechos sobre ellos)
Como supongo que esa práctica es más habitual de lo deseado, me gustaría informaros de estos hechos para que, por un lado,podáis tomar las medidas oportunas en pos de evitar que esta incómoda situación pueda afectar a vuestros trabajos y, por otro lado, informar a todos los lectores de mi blog que tengo toda la obra protegida con su correspondiente registro y que puedo ejercer las acciones legales pertinentes para proteger mi obra.
¡Oh, amada mía!
Te siento en las gélidas arterias
de una noche que te aclama, que te sufre,
inventando callados corazones solitarios
donde tiempos pretéritos fluyen
bajo la honda lágrima de la tierra
ya buscan la vida, ya atardecen
en la memoria abandonada de un poema
cuando un suspiro cuelga
sus amorosos momentos
bajo la suave luz de tu recuerdo.
Estoy solo,
nada me distrae en esta tarde
donde el álamo torna grises sus hojas de sombra,
la tierra fluye y se agita en remolinos de viento
y tu no estas en este silencio.
la vida y los ojos parten
como parte el álamo de hojas grises
porque ni tan siquiera estas.
Un pájaro trina en la rama,
un caballo relincha en la tarde
y un beso azul se me escapa hacia las sombras,
no estas allí, no estas
todo es monotonía, todo melancolía
fluye el río con su soledad sonora
y la vida fluye y brota y sigue en la lejanía.
Pero tu no estas ¿acaso alguna vez estuviste
bajo las hojas grises de este álamo
me besaste en la boca dormida
y me escuchaste decir te quiero?
Pero hoy no estas… ¡Y acaso nunca estuviste!
LAS 4 ESTACIONES (INVERNO)
Era invierno en tu boca y la mía;
cubrían tus pechos la memoria de mis manos,
las perpetuas nieves tiritando en un beso,
la noche de tu cuerpo rendida en su espacio
y el triste frío que penetraba por los ojales de mi gabán.
Comparecía nocturno el invierno,
que lloraba por tus ojos,
mientras dormía sobre la escarcha
formada por un te quiero nunca pronunciado
y que taciturno pendía de las largas estalactitas del hambre.
Cabalgaba tu figura glaciar
sobre los témpano que la vida lanzaba contra las olas
surgidas del espanto, como colosos icebergs,
que se convertían en lágrimas bajo la arenas frías de la playa
Ese invierno que fue tuyo y tan mío
hoy navega por las sendas abandonadas del olvido.

El verano viene a besarte en la boca
buscando, en tus pupilas,
el color del mar y tus aguas que,
como balcones de lágrimas,
se deslizan salvajes
por los acantilados del llanto,
rompiendo contra ti,
navegando por los besos dulces,
que atracan en tu sonrisa.
El verano vuela y alimenta aguas evaporadas,
en una noche profunda que en tu voz despierta.
en que los besos toman el camino de los gemidos,
con la profundidad callada del te quiero,
El verano es la nocturna ira de tu boca,
es tu piel donde brota la lluvia
que recorre el sabor de tus orillas;
es el crepúsculo que derrota la tarde
y la aventurera brisa que inunda tu ser.

Renace la luz, entre los balcones solitarios
se pierden las sombras de la noche;
la hiedra, mientras trepa por los óxidos de las forjas,
te ilumina con sus aromas de viento
y con sus verdes tallos que al alba nacen.
Es primavera en tus párpados,
en tus pestañas reinan los jazmines,
por tus ojos avanzan las azucenas,
de tus labios surgen salvajes recónditas fuentes
y de tus candorosas manos penden las madreselvas.
Yo te riego, te habito,
bebo de la lluvia que moja tu cabello,
respiro de los jardines donde susurra tu boca,
entrego a las rosas la luz que te amanece
y beso el viento que recorre tu cintura.
Es primavera, y tu caminas cubierta de azahares
escalas la luz que ilumina las cumbres,
bebes la nieve derretida de los enamorados,
y libas el néctar que mana en mis palabras
Porque es primavera,
intuyo en tus ojos la derrota del invierno.
Mi pueblo es la historia anclada en la tierra,
el silencio que rinde sus letras en las calles del viento,
la infinita dehesa donde se cobija
el molino cubierto de agua y musgo
y su puente labrado en el eterno granito.
Mi pueblo son los hierros
que de óxido lamen las ventanas
un racimo de geranios que cuelgan
de los balcones rotos expuestos al aire,
la lagartija errante que trepa por las encaladas tapias
y el agua que mana en los gélidos arroyuelos
buscando su ocaso frente a los adarves.
Mi pueblo es el calor de la siesta,
o el frío de tiempos pasados,
las cartas que no se escriben
pero se cantan, en tardes de baraja.
Mi pueblo son sus gentes,
hombres y mujeres que labraron el surco,
aquellos que partieron en pos de un sueño
y los que dejaron los vientos y las flores
para abrazar la tierra y sus orígenes.
y mataban brujas en las plazas de los pueblos.


Vienes.
A lo lejos se pronuncia la noche
y tu figura intuye el tacto de una caricia;
mis manos posan
moribundas soledades en tu regazo
y tus labios se deshojan en besos.
Vienes.
Ya estas en presencia viajera;
la risa te precede y el sonido del parpadeo
busca tu silencio
mientras tu figura dibujada en el perfil
de un beso anuncia el deseo.
Vienes.
Estas en mis pupilas
mientras acercas las manos que rompen el aire
y en mi cuerpo combaten los “te quiero”
Vienes.
En tu boca palpita mi nombre,
me anuncias el brote exacto del suspiro
y me abrazas en longitudes.
Vienes…y a lo lejos se pronuncia la noche.
Si miro hacia arriba veo como se abaten
tus ojos de la vida a la que me retasY si es al horizonte
donde observo como entona el crepúsculo